Dar de alta a un paciente corresponde al clínico tratante. Los motivos pueden incluir: dos o más inasistencias o cancelaciones tardías, en especial consecutivas o en poco tiempo; solicitudes repetidas de renovación anticipada o informes de uso de sustancias controladas demasiado pronto; conducta inapropiada hacia el clínico o el personal; amenazas; incumplimiento de acuerdos sobre sustancias controladas, etc.
A quienes se considere para alta se les debe informar que debe cesar la conducta en cuestión; debe enfatizarse sin que sea necesario amenazar con el alta. Por ejemplo, si falta a muchas citas, el clínico puede decir: “Es muy importante que asista a su próxima cita o quizá no podamos seguir trabajando juntos”.
La política de alta debe constar en los consentimientos e indicar que 2 inasistencias o avisos tardíos pueden resultar en alta. El clínico puede decidir no dar de alta, pero este lenguaje respalda su decisión.
Solo en algunos casos procede el alta sin notificar antes al paciente. Si hubo amenazas o abuso verbal, puede enviarse carta de alta sin contacto previo, aunque a veces conviene intentar contacto para evitar visitas no deseadas al consultorio.
El alta debe comunicarse al paciente con explicación del clínico tratante. Debe enviarse al paciente una carta que notifique la fecha final de tratamiento, los medicamentos actuales y la última fecha en que se renovará la receta. Debe incluir al menos 3 proveedores de salud mental locales de contacto e instrucciones para enviar expedientes a futuros proveedores.
Debe enviarse al domicilio por correo certificado y una copia adicional por correo ordinario por si el paciente rechaza el certificado.
Después de esa fecha el proveedor no debe prescribir ni comunicarse con el paciente salvo que lo readmita en su lista de pacientes.